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Contigo Siempre · Fundación

Contigo Siempre

Fundación

En el centro del cuidado paliativo

Voluntariado y formación

Contigo Siempre · En el centro del cuidado paliativo

El voluntariado se entiende como misión innata y universal ante el sufrimiento. Comienza por saber mirar, ver, acercarse y hacerse cargo. La formación cuida el don de cada voluntario y hace que la misión sea segura y fecunda.

Ser voluntario, ser voluntaria

Ser voluntario es acudir. Ese gesto natural —ver, oír, responder— ya contiene la disposición, la prudencia y la escucha que la formación solo afina, desarrolla y ordena. Se acude allí donde la vulnerabilidad pide compañía.

Formación

La formación es el corazón que ordena la vocación y afina la mirada. El acompañante quiere aprender, crecer y cuidar la propia presencia.

Áreas: Fundamento evangélico · Ética del cuidado · Protocolos · Límites · Ampliación · Final de vida.

Espiritualidad del acompañante

La espiritualidad es una raíz silenciosa que sostiene la presencia del acompañante. Es humilde, encarnada y profundamente humana.

La espiritualidad es la fuente que da hondura al acompañamiento.

Límites del voluntariado

El voluntario no sustituye, no decide y no actúa sin supervisión. Los límites protegen a la persona y cuidan la misión.

Son: Acompañar sin invadir · Ayudar sin sustituir · Ampliar enfoque cuando es necesario.

Incorporación al voluntariado

La incorporación es un camino compartido: entrevista, formación y acompañamiento progresivo. Nadie entra en casos complejos sin preparación y sin acompañamiento cercano.

Puedes presentar tu solicitud aquí: